Mantener el contacto con la Verdad
En la reflexión anterior hemos descrito sobre la importancia de disponer de una actitud adecuada para poder sostener el influjo que nuestro ser interior nos entrega y cómo hemos sostenernos en esa actitud para que no se trate de una vivencia efímera.
Es posible que ya hayamos captado las condiciones necesarias para que ese encuentro se produzca y por ello tengamos la intención sincera de adoptarlas.
Entonces, nuestra intención de ser adecuados, y la lógica espera de que algo se produzca, sería como una respuesta a nuestras acciones, como un “yo sé hacer algo”.
Directamente, se podría decir, que eso promueve una experiencia de individualidad, donde uno mismo se erige como el centro de todo. El lugar donde comienza y termina el intento.
Sabemos qué es lo que esperamos, porque quizás ya lo hemos recibido en el pasado y entonces, pretendemos reproducir las condiciones para poder volver a experimentarlo.
Se demuestra que no hemos aún interiorizado cual es la realidad, aunque ya la conocemos.
La realidad es que no podemos extraer de la verdad, algo que sea comprensible, algo que podamos manejar como una extracción separada en nuestra mente.
A nuestra mente le resulta imposible atrapar a la verdad misma, ya que en ella solo hay un reflejo exterior sobre la verdad.
Nos resulta muy complejo entender que podemos percibir la verdad y que a su vez tengamos que no hacer nada con ella, so pena de separarnos de ella.
Cuando lo que deseamos es volver a tener una experiencia sobre la verdad, no podemos utilizar ningún elemento separado como somos como humanos con una identidad de tener que comprenderse en la pantalla mental.
El simple hecho de intentar que algo vuelva a ocurrir, desmerece en nuestro recuerdo el hecho de haber sido tocados por la verdad en el pasado.
Si en una ocasión, por la circunstancia que sea, tuvimos ya un contacto con la verdad, sigue tan vigente como en todos esos momentos en que estábamos perdidos en el laberinto irresoluble de la mente.
Más nos sirve aceptar que la verdad esta también ahora y reconozcamos que jamas podremos atraparla, ni abarcarla, ni pensarla, por mucho que queramos llevarla y contenerla en nuestro pensamiento.
La Verdad no puede ser reflejada en nuestra mente, ni puede ser vista en ninguna parte, simplemente porque todo está dentro de la Verdad. Nada puede verse desde fuera de ella.
Nada existe en forma alguna fuera de la Verdad. No podemos generar forma, ni expresión posible.
Si uno quiere volver a aproximarse a la Verdad, simplemente a de escucharla en el único sitio, inexpresado e inmaterial, donde podemos percibirla, sin salirnos para nada.
Precisamente porque la Verdad siempre es y está, no necesitamos generar nada, ni crear el acto que pueda aparentarnos que hacemos algo por ella.
Se podría hablar de Fe, ya que hemos de adoptar una posición de escucha para percibir lo inexpresable, no inabarcable. Cuando en realidad únicamente se trata de percibirnos dentro de ella.
Formamos parte de la Verdad y no somos nada fuera de ella, ya que solo existe la Verdad.
Toda la vida humana, toda la materia, todo está contenido en la Verdad y a su vez no hay nada fuera de ella.
Pertenecemos a la Verdad inexpresada, sin forma, ni representante.
Por ello, si realmente queremos contactar con la Verdad, hemos de dejar a un lado cualquier expresión, cualquier idea, cualquier identidad, cualquier conocimiento y dejarnos estar fuera de todo.
Entonces, veremos que siempre somos la Verdad que se percibe en el silencio, en el vacío.
Si hacemos el vacío completo de todo lo manifestado nos será muy sencillo volverla a percibir, porque la Verdad siempre está esperando nuestra vuelta.
La Verdad nos ama porque es ella misma en nuestra expresión como individualidad, materializada en nuestro cuerpo.
En los Círculos de Meditación y Voz proponemos esa actitud de percibir a la Verdad en nuestro interior.
Continúa,....