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Meditación Libre

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Di: Meditación Libre
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Me he planteado utilizar esta plataforma para compartir lo que la visión interna de mí mismo me indica que es verdadero, con la intención de resonar contigo y lograr ser más libres para ayudar a que nuestras almas se impulsen verdaderamente desde su vocación interna y logren expresarse en la vida humana desde lo real. Para ello, voy a realizar videos de dos tipos: - Propuestas meditativas - Desarrollo de temáticasMeditación Libre Spiritualità
  • La importancia de parar
    Jun 8 2026

    La importancia de parar


    Para poder experimentar una vida humana, necesitamos encarnar en un vehículo físico, que dispone de órganos que nos permiten percibir la realidad física en la que se instala nuestro cuerpo, se desarrolla y facilita la vida humana.


    De esa manera, nuestra identidad interior se identifica y asemeja a la vida en el cuerpo y sus límites. Nos vemos involucrados en una secesión de experiencias sujetas al espacio y el tiempo.


    En esa sucesión de eventos, muchas veces nos vemos arrastrados y capturados por esa idea de “yo humano” que nos absorbe y es necesario parar, para recolectar con nuestra realidad interior.


    Es nuestro interior el que anhela logros en lo humano según los desea y añora y de ese modo, nos vemos arrastrados a una interminable sucesión de actividades.

    Muchas veces nos olvidamos de pararnos para reflexionar sobre lo que realmente queremos.


    Se hacer necesario parar completamente, e indagar profundamente, en la raíz de nuestra carencia.


    En muchas ocasiones contactamos con otras personas o grupos, en ese intento de calmar nuestro interior, generándose más y más frustración.


    Nos quedamos como a medias, intentamos proyectar nuestro anhelo en un suceso externo, que siempre pasa, mientras que nuestra demanda interior no cesa.


    Seguramente llegará el momento en que sabremos que ese contacto con lo real, con lo que anhelamos, únicamente lo vamos a lograr prestándonos plena atención a nuestro interior.


    Observaremos que desde dentro surge el impulso del anhelo, o la añoranza, y que iniciamos el intento de actuar para satisfacerlo o darle salida.


    Se hace muy necesario reflexionar sobre la relación que tenemos con nuestro interior y para ello, necesitamos pararnos.


    Veremos que tenemos una noción sobre ser una realidad humana que intenta responder a otra realidad que parece estar dentro de nosotros.


    De esa manera, observamos que hay una entidad “yo pensada”, que es la que se ha generado durante nuestra vida humana, fruto de nuestra adaptación a ella, a través de la que vivimos lo humano.


    Por otra parte, observamos una presencia interior, como sorda y oculta, sobre la que no solemos pensar y que realmente es la que activa al “yo pensado” como medio para satisfacer sus necesidades.


    Cuando meditamos, lo que hacemos es ralentizar ese pensamiento que somos de manera que nos damos la posibilidad de percibir otras realidades que no se basan en el acto de pensar. Noa acercamos más es esa realidad interior que siempre está.


    Nuestro “yo pensado” es el que se comprende a sí mismo a través de la realidad exterior efímera, como un proceso adaptativo que evoluciona y termina y que es nuestro personaje adaptado que sostenemos en nuestras relaciones humanas.


    Nuestro interior, siempre está pulsando como para intentar manifestar una realidad diferente que no logra enmarcarse en lo humano.


    Entrado en meditación, relajando nuestra idea de yo y sus movimientos, podemos observar nuestra mente con gran detenimiento mientras nos separamos de el yo pensado, ya que para contemplarlo como una realidad, necesita pensarse.


    En es punto, podemos preguntarnos, ¿se trata de dos realidades diferentes, o son simplemente dos estados diferentes de una misma realidad?


    Si es así, desde mi capacidad de pensar y actuar, podré comunicarme con mi realidad interior.


    Puedo acercarme cada vez más a la sensación interior de ser que se percibe en el momento en que dejo de pensarme.


    Son como dos dimensiones interconectadas mediante la atención.


    Si llevamos la atención a la sensación interior de ser, sin activar la necesidad de pensar sobre ese realidad percibida, podré incrementar la sensación de ser de forma consciente y podré preguntarme: ¿Dónde está la idea de yo?.


    ¿Es una realidad? ¿Es algo más que pensamientos, recuerdos, sensaciones?


    Cuando estamos completamente observando nuestra realidad interior sin generar pensamientos, es como si la realidad humana no existiese en ese momento.


    ¿Puedo darme cuenta de ello?



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    12 min
  • Salirnos del guion
    May 22 2026

    Salirnos del guion


    Tendremos que buscar la forma en que podamos incrementar nuestra escucha interior y a ser posible, normalizarla a través de manifestarlo de alguna manera en la vida humana.


    Se diría que el objetivo seria poder expresarlo en lo humano de algún modo para ir comprobando, poco a poco, que es posible vivir, conscientemente, desde lo real de uno mismo, aunque “no sea de este mundo” es lo que siempre está.


    Cuando nos hemos familiarizado con nuestro interior, nos sorprenderá bastante el desarrollo de la vida humana. Por un lado, comprobar de qué manera nos absorbe y arrastra, y a su vez, lo separados que nos sentiremos de lo común de la vida humana.


    Somos conscientes de que estamos unidos a un cuerpo humano, que se desarrolla y envejece, que nos sirve para realizar ciertas acciones en ese querer expresar que existimos y anhelamos cosas.


    Estemos o no, absorbidos por los sucesos humanos, intervenimos en ellos y somos corresponsables junto con los demás.


    Trabajamos y nos relacionamos necesariamente para poder sostener nuestra vida, pero somos perfectamente conscientes de que esa experiencia termina.


    Se podría decir, que no llega a ninguna parte, ya que no hay acto, o logro, que perdure para uno mismo.


    Por mucho que hayamos podido aportar a los demás, nada de ello quedará, ni para uno mismo, ni para nadie.


    Todas las vidas terminan y nadie queda para recibir tanto esfuerzo.


    Hay objetivos, hay acciones, sucesos, que se desarrollan a lo largo del tiempo y del espacio mientras observamos como discurren, nos impliquemos o no con ellos.


    Conscientemente podemos aceptar esa implicación, como seres humanos que estamos siendo, dando una imagen coherente a los demás de nuestra identidad aparente, del mismo modo en que los demás nos aportan esa imagen coherente.


    No nos queda más remedio que aceptar que somos una imagen para los demás, por mucho que nos hayamos desidentificado con ella.


    Es como participar en una obra de teatro sabiendo que uno mismo no es ese actor, incluso que uno no es ese cuerpo que aparenta una identidad humana.


    Mientras no seamos capaces de comunicarnos con la realidad interior de otros, no sabremos si esos otros actores de la obra, se olvidaron de su identidad interior o no.


    La propia obra tiene su desenlace pactado y todos seguimos el guión.


    Parece que las reglas del juego son relacionarnos como personajes de la obra y no, desde nuestra realidad interior. Como si todos los actores hubiesen olvidado lo que son y solo contemplaran las condiciones de la obra.


    Nuestro ser interior despierto contempla el principio de la obra y su final. Como si pudiera verlo desde otra dimensión. La dimensión de nuestro ser interior.


    Como si fuese un espacio con un tiempo diferente donde apenas hay movimiento, únicamente la contemplación del tiempo humano mientras transcurre.


    En una película se produce un fenómeno parecido, el tiempo de la película puede abarcar años de vida, mientras que el espectador permanece estático, en su butaca, mientras transcurre.


    Podemos reconocernos como un personaje de la obra, en su espacio y tiempo, y a la vez, percibirnos como el observador interior, que permanece fiera del espacio y del tiempo.


    Si permanecemos en nuestro interior, con la atención completamente entregada, podemos permanecer en nuestro centro como si nada ocurriera en la “vida interior”.


    Naturalmente que no es algo sencillo, desentendernos desde dentro de la realidad cambiante y efímera de la vida en la que despertamos al nacer y tanta adherencia tenemos con ella.


    Todo lo que experimentamos en la vida humana está sujeto en la percepción de nuestros sentidos físicos y de ellos, se forman imágenes pensamiento con las que estamos identificados y en base a ellas.


    ¿Seríamos capaces de reconocernos en nuestro espacio interior al margen de todas esas percepciones físicas?


    Se trataría de permanecer en la percepción de la realidad interior mientras interactuamos mediante nuestro cuerpo físico.

    Continúa,....

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    13 min
  • Somos la paz que buscamos
    May 22 2026

    Somos la paz que buscamos


    En estos días en los que tantas personas están despertando de este sueño humano, que parece no llevarnos a ningún sitio, que termina con la muerte, y en el que no logramos sentirnos verdaderamente vivos y reales, se hace necesario volver la mirada hacia nuestro interior, el único lugar que nos acompaña durante la vida.


    Dedicarnos tiempo a descansar de las cosas de la vida para escucharnos a nosotros mismos sin el pensamiento de estar solos.


    Realmente, cuanto más solos estamos, más posibilidades tenemos de estar con uno mismo. Aceptar la soledad, como la mejor manera de sentir nuestro interior es un gran paso para saber quién somos.


    Algo que podemos tener muy claro son los innumerables tipos de estados en los que nos podemos encontrar, casi siempre, referido a las situaciones y sucesos que nos acaecen.


    Todo lo que vivimos lo percibimos a través de nuestros sentidos y obtenemos la visión y el pensamiento de lo que sucede. En una vida en la que nos hemos identificado en gran medida por todo ello, es lógico que nos sintamos representados por los sucesos vividos.


    Nos permitimos un pequeño margen para separarnos de esa identificación, de manera que somos como víctimas y esclavos de todo ello.


    En la medida en que todo ese pensar en lo que nos ocurre nos absorbe, es en la medida en que no percibimos que nuestra realidad interior es verdadera, sino más bien una sensación incómoda que intentamos evitar.


    Buscamos durante la vida lograr un estado estable inútilmente, zarandeados por los sucesos deseables e indeseables. Todo pasa y se nos escapa.


    La vida pasa ante nuestra mirada y no logramos darnos tiempo para separarnos de todo ello para reconocer nuestra permanente realidad interior.


    Nuestro ser interior asocia su realidad a los actos, acciones y metas en lo humano, como si algo de ello pudiera llevarnos a sentirnos reales en nuestro interior, que es desde donde iniciamos todas las acciones con la esperanza de que nos retorne lo que anhelamos desde dentro.


    Nuestro interior nos manifiesta el deseo de lo permanente y perfecto, tiene vocación de ello y nos trasmite la necesidad de obtenerlo, mientras que no logramos hacer otra cosa que buscarlo en el mundo efímero, incapaz de satisfacernos interiormente.


    Esta característica de nuestro interior de permanecer y estar en un estado perfecto es muy bueno que la identifiquemos y la conozcamos, pues es la causante de nuestra dependencia a todos los niveles con respecto a la realidad humana.


    Una vez reconocemos que se trata de un anhelo de nuestro interior y nos demos cuenta de que realmente anhela su propia realidad, tendremos la posibilidad de estar con uno mismo con la mayor de la satisfacciones eliminado toda dependencia.


    Sin duda alguna, ese anhelo ha de ser un recuerdo de una realidad diferente de la realidad humana y su característica material.


    Así entendemos la expresión “estar en el mundo sin ser del mundo”.


    Nuestra realidad interior es un estado de paz perfecta y es lo que encontramos en el momento en que nos demos cuanta de que somos ese ser interior que no es de este mundo.


    La falta de paz es una característica inseparable de la realidad humana, característica que ha de ser indispensable para que anhelemos la realidad del ser interior.


    Si no fuese por esa característica y ese recuerdo de la realidad del ser, seguramente vagaríamos eternamente por la realidad limitada del ser humano.


    Esa paz está siempre dentro de todos como una opción a reconocer.


    Si nos separamos de todas las cuestiones humanas, sabiendo que todo es efímero y termina, no tardaremos en recibir paz y lo que nuestro ser puede entregarnos.


    Cuando queremos tener paz, hemos de meditar con la paz interior, no es necesario hacer nada por la paz, ya que es el estado natural de nuestro ser interior.


    Podremos observar, que algo que está de forma natural, forma parte de nuestro ser sin más.


    Continúa,....

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    14 min
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