En este episodio conversamos con Lesslie Polinesia, creadora de contenido, escritora, emprendedora e integrante de Los Polinesios, quien nos comparte su historia de crecer frente a millones de personas y la valentía que le tomó soltar las versiones de sí misma que ya no le pertenecían.
Lesslie creció como la hermana menor en una familia profundamente unida, donde el juego y la imaginación lo eran todo. De ahí nació el lema familiar que la acompaña hasta hoy: "disfruta el juego, la vida es un juego". Al mismo tiempo, fue una niña sumamente cuidada y protegida, al grado de que no la llevaron a despedirse de su abuelo cuando falleció, algo que todavía se cuestiona.
Esa burbuja se rompió en la secundaria, cuando tuvo que valerse por sí misma por primera vez y entendió que todo se trataba de responsabilidad. En la preparatoria vendía dulces, trabajó sirviendo comida en banquetes y, a los 15 años, comenzó a crear contenido junto a sus hermanos. Fue también la etapa más dura de su vida: sufrió bullying por ser "la niña que hace videos" y descubrió lo cruel que puede ser la gente.
Con el crecimiento de Los Polinesios llegó el peso de sostener a su familia y a todo un equipo de trabajo. La exposición se volvió tan intensa que llegaron a seguirla hasta su casa, y en séptimo semestre decidió dejar la universidad, soltando lo que describe como una mochila llena de piedras. Con los años, los tres hermanos también tuvieron que replantear lo que el proyecto significaba para cada uno y establecer una regla que no se negocia: la familia va antes que cualquier proyecto.
Durante ocho años, el pelo rosa fue su identidad, y el miedo a decepcionar a su audiencia la mantuvo anclada a esa imagen. Su embarazo, que no estaba planeado, la obligó a despedirse de la Lesslie de antes. Vivió un embarazo extremadamente ansioso, fue hospitalizada y, sin el papá presente, tuvo que firmar ella misma una decisión entre su vida y la de su hija. Alquimia nació prematura y pasó dos meses en el hospital. Lesslie relata con gran vulnerabilidad la culpa que cargó, el sostén incondicional de su "tribu" familiar y cómo, a través de la terapia, construyó una relación sana con el papá de su hija.
A lo largo de la conversación hablamos de su despertar espiritual en la India, de la decisión de dejar de ser "la niña buena" que calla y acepta, y de cómo sus heridas se transformaron en tres novelas, la más reciente inspirada en el kintsugi. Reflexionamos sobre la fidelidad a uno mismo, el valor de las conversaciones incómodas y la importancia de hablarnos con amor. Comprendimos que soltar duele, pero que quedarnos anclados en la tormenta puede costarnos la vida entera.
Gracias por escuchar!!
(00:00:00) Introducción
(00:03:21) Infancia y jugar de grande
(00:15:59) Soltar el pelo rosa
(00:36:42) Sobreprotección y secundaria rebelde
(00:47:04) Se acabó la niña buena
(00:58:55) Responsabilidad y primeros trabajos
(01:13:57) Bullying en la prepa
(01:18:47) Dejar la universidad
(01:31:35) Polinesios: familia primero
(01:51:08) Aprender a descansar
(01:56:43) Embarazo, hospital y culpa
(02:13:05) Coparentalidad y terapia
(02:22:15) Tribu familiar y maternidad
(02:30:20) Despertar espiritual en India
(02:48:15) Novelas y Kintsugi del alma
(02:58:03) Carta de su hermano