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Detrás de la pantalla

Detrás de la pantalla

Di: Dr. Sergio E. Sanchez el Dr. Qubit.
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Podcast que trata de las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial y cómo defenderse de hackers, defraudadores y criminales cibernéticos en español y para gente normal.Dr. Sergio E. Sanchez, el Dr. Qubit.
  • El Juez de Silicio
    Oct 25 2026

    En 2015, el presidente de una universidad de Maryland, en Estados Unidos, la Mount St. Mary's, quería mejorar la cifra de "retención", o sea, qué porcentaje de los alumnos que entran se queda. Aplicó una encuesta a los de primer año para detectar a los que iban batallando. Bonito, ¿no? Detectarlos para ayudarlos. Pues no. La idea, según lo que dijeron profesores en esa junta y que luego salió publicado, era que los alumnos más frágiles se fueran en las primeras semanas, antes de la fecha en que se cuentan como "inscritos". Así la estadística quedaba preciosa. A los profesores que protestaron, el presidente les contestó que ellos veían a los estudiantes como conejitos tiernos, y que había que ahogar a los conejitos. Con esas palabras. Renunció en febrero de 2016.

    Ahora, ese rector no usaba inteligencia artificial. Pero fíjate qué pasa cuando le entregas a alguien así una herramienta que dice "predigo quién va a fracasar". Ya no necesita decirlo en una junta, donde alguien puede filtrarlo al periódico escolar. Lo hace una pantalla, en silencio, con un número, sin que nadie sepa por qué. Y la pantalla nunca renuncia.

    Hoy vamos a hablar de ese personaje. De la máquina que dicta sentencia sin explicar, sin apelación y sin ruborizarse. Cinco formas en que falla la IA que predice. Cinco. Con casos reales, con fechas, y con una buena noticia al final.

    Un número sin explicación es una sentencia sin juicio.


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    36 min
  • Gato por Liebre IA
    Oct 18 2026

    En 2021, la Universidad de Cambridge juntó todos los estudios que prometían detectar COVID-19 en radiografías y tomografías usando inteligencia artificial. Eran dos mil doscientos doce. Después del primer filtro quedaron cuatrocientos quince. Después de un filtro de calidad quedaron sesenta y dos. Y de esos sesenta y dos, ¿cuántos servían para usarse con un paciente de verdad? Cero. Ninguno. Ni uno.

    Y lo mejor: varios de esos sistemas habían aprendido otra cosa. En algunas bases de datos, las radiografías de gente con COVID eran de adultos, y las de gente sin COVID eran de niños. La máquina no estaba detectando una enfermedad. Estaba detectando qué tan grande es el pecho. Es decir, millones de dólares de investigación para inventar un medidor de edad con pretensiones.

    Ahora quiero que pienses en esto. Esa misma etiqueta, "IA", viene pegada en el filtro que lee tu currículum antes de que lo vea un ser humano. Viene pegada en el sistema que calcula si una aseguradora te cobra más. Viene pegada en la app que te promete "resumir tu vida en tres puntos". Y la pregunta incómoda es: ¿quién revisa si todo eso funciona?

    Nadie. O casi nadie. ¡Si a las medicinas las vigila la COFEPRIS y a los taquitos de la esquina los vigila tu estómago, pero a un software que decide si te dan el crédito lo vigila el departamento de mercadotecnia! Cualquiera se pega una calcomanía que dice "IA" y se pone a vender su pomada en el tianguis de internet. Es un merolico con Wi-Fi.


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    48 min
  • Ingenieria Social
    Oct 9 2026

    En 1925, un hombre vendió la Torre Eiffel. Dos veces. Sin computadora, sin Wi-Fi, sin siquiera un emoji de carita sonriente.

    Y ahora viene la parte que debería preocuparte: ese señor tiene tu número de WhatsApp.

    Mira, el INEGI acaba de publicar su encuesta de victimización, la que mide los delitos de 2025. ¿Sabes qué encontró? Que el fraude y la extorsión ya son el 44 por ciento de todos los delitos en México. Desplazaron al robo en la calle. ¡Al robo en la calle! O sea, que hasta los ladrones se modernizaron. Ya no te asaltan en la esquina con una navaja. Ahora te asaltan en la bandeja de mensajes, en pijama, y tú mismo les ayudas a cargar la tele.

    Porque aquí está el detalle que nadie te dice. El que te robó no rompió nada. No hackeó nada. No usó ninguna de esas pantallas verdes con letritas que caen como en las películas. Tú le abriste la puerta. Le ofreciste un cafecito. Y hasta le dijiste: "Pásele, joven, está en su casa".

    Al ladrón del futuro no le hace falta una ganzúa. Le basta con que seas amable.

    Soy el Dr. Qubit, y esto es Detrás de la Pantalla, el único programa donde la tecnología te la explican sin hacerte sentir que te falta un doctorado. Hoy hablamos de un oficio antiquísimo con un nombre carísimo: ingeniería social.

    Ya sé lo que estás pensando. "Doctor, yo no entiendo de tecnología, esto no es para mí". Perfecto. Esto es exactamente para ti. Porque, spoiler, en este episodio no vamos a hablar de computadoras. Vamos a hablar de ti. De tu mamá, de tu tío el que reenvía cadenas, de tu compadre que dice "a mí nadie me engaña". Y sobre todo, de cómo se te hace un nudo en el estómago cuando alguien dice: "es urgente".


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    1 ora e 6 min
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