Su fama se disparó en agosto de 2021, cuando se proclamó campeón olímpico, el mayor éxito que puede conseguir un deportista, pero quizá el mejor año de Alberto Ginés sea el 2025 que acabamos de terminar, el año en el que inauguraba el rocódromo que lleva su nombre. Haciendo balance, el mismo entiende que esta temporada ha conseguido el equilibrio y la consistencia que buscaba en la competición.
Más maduro, más asentado y siendo mejor escalador que entonces, el cacereño ha conseguido este año un nuevo hito: proclamarse campeón de la Copa del Mundo Lead, habiendo subido al pódium en las 6 pruebas disputadas. 3 bronces (Wujiang, Bali, Innsbruck) y 3 platas (Chamonix, Madrid y Koper) para ganar la Copa y levantar el trofeo en el Mundial de Seúl. Ese Mundial queda como espina para el extremeño. En su segunda cita mundialista, Ginés se quedó a las puertas de la medalla al acabar cuarto, empatado con en el tercer puesto con Taiseis Homma pero fuera del cajón por el resultado en semifinales. El resultado dolió "La noche después de la final me soñé que volvía a competir en la final. Luego no pude volver a dormir" confiesa pero, pasado el tiempo, saca una lectura positiva o, al menos, de aprendizaje "de vez en cuando viene bien darte una hostia".
Alberto Ginés valora con nosotros tanto su trayectoria y evolución personal como su presente y futuro más inmediato. Ya está metido de lleno en la preparación de una temporada que arrancará en el mes de mayo en Wujiang con la primera prueba de las Series Mundiales (anteriormente, Copa del Mundo) Lead. Será una temporada larga hasta que en octubre finalice la competición en Santiago de Chile. Lo hace ahora desde una posición más calmada "Hay que pararse a valorar las cosas que puedes mejorar. El año anterior me exigía demasiado y pensaba que nunca era suficiente".
En todas estas lecturas, siempre sale el nombre de su entrenador, David Maciá "es mi faro" repite. "No concibo irme a ningún sitio sin David" responde cuando le preguntamos sobre la posibilidad de regresar a casa tras la inauguración del rocódromo que lleva su nombre. Lo descarta al tener hecha su vida ya en Barcelona y, sobre todo, tener allí a todo su equipo de trabajo.
Eso sí, poder entrenar en Cáceres le ha dado calidad de vida, de entrenamientos y le ha permitido conciliar la vida familiar con su profesión, algo que siempre destaca como fundamental. "poder salir de entrenar e ir a comer a casa de mis abuelos" como ejemplo gráfico de esa circunstancia.
Asegura que intenta no mirar demasiado la placa que lleva su nombre en el rocódromo (le sigue abrumando), que trabaja, con Maciá como faro, para que ese tipo de cuestiones no le lleven a acomodarse e insiste en la liberación mental que le supone poder dedicarse sólo a entrenar en cuerda "ahora siempre voy feliz a entrenar". Los entrenamientos, ahora, se centran en esta temporada y en intentar repetir, o mejorar, lo conseguido en 2025, aunque el foco siempre es el mismo: "Desde la noche después de la final de París nos pusimos a hacer la hoja de ruta para Los Ángeles".
Quedan dos años para esa cita, en un ciclo olímpico diferente al poder prepararse únicamente para su especialidad y también con un Alberto Ginés diferente "quiero creer que he madurado bastante y soy una persona bastante más formada".