VIDEO 1 MEDITACIÓN DEL EVANGELIO MARCOS 10,46-52 EL CIEGO DE JERICÓ copertina

VIDEO 1 MEDITACIÓN DEL EVANGELIO MARCOS 10,46-52 EL CIEGO DE JERICÓ

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¿Quién como Dios? Nadie como Dios hoy intentaremos hacer un pequeño estudio bíblico del evangelio del día de mañana domingo 27 de octubre del 2 024 vamos a hablar del evangelio de Marcos 10 del 46 al 52 Jesús cura a Bartimeo el ciego de Jericó por eso invito a todos a que abran su corazón y hagamos juntos esta oración señor Jesús envía tu espíritu para que él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús con la luz de la palabra escrita en la Biblia tú les ayudas a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte así la cruz que parecía ser final de toda esperanza apareció para ellos como fuente de vida y resurrección crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la creación y en la escritura en los acontecimientos y en las personas sobre todo, en los pobres y en los que sufren tu palabra nos orienta a fin de que también nosotros como discípulos de Emaús podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad de justicia y de paz te lo pedimos a ti Jesús hijo de María que nos ha revelado al padre y enviado a tu espíritu amén Dios pasa por la vida de los hombres dando luz y alegría la primera lectura es un grito de jubileo por la salvación del resto de Israel por la vuelta a la tierra de sus padres desde el destierro retornando todos los lisiados y enfermos los ciegos y los cojos #contenidocatolico #justoloqueestabapensando #fe #doctrinacatolica #iglesiacatólica #lazosdeamormariano #iglesiacatolica #amor #lectiodivina #fraternidad que encuentran su salud en el señor grita de alegría por Jacob regocijaos por el mejor de los pueblos proclamad alabad y decís el señor ha salvado a su pueblo al resto de Israel mira que yo os traeré del país del norte entre ellos hay ciegos y cojos una gran multitud retorna desde tantos padecimientos el profeta anuncia las bendiciones de Dios sobre su pueblo se marcharon llorando los guiaré entre consuelos los llevaré a torrentes de agua por un camino llano en que no tropezarán en Jesús se cumplen todas las profecías pasó por el mundo haciendo el bien incluso a quien no le pedía nada en él se manifestó la plenitud de la misericordia divina con quienes estaban más necesitados ninguna miseria separó a Cristo de los hombres dio la vista a ciegos curó de lepra hizo andar a los cojos y paralíticos alimentó a una muchedumbre hambrienta expulsó demonios se acercó a los que más padecían en el alma o en el cuerpo éramos nosotros los que teníamos que ir a Jesús pero se interponía un doble obstáculo nuestros ojos estaban ciegos nosotros yacíamos paralizados en nuestra Camilla incapaces de llegar a la grandeza de Dios por eso nuestro amable Salvador y médico de nuestras almas descendió de su altura nosotros que andamos con tantas enfermedades hemos de creer con fe firme en quien nos salva en este médico divino que ha sido enviado precisamente para sanarnos creer con tanta más fuerza cuanto mayor o más desesperada sea la enfermedad que padecemos existen épocas en las que quizás vamos a experimentar con mayor fuerza nuestras dolencias momentos en los que las tentaciones son más fuertes o en los sentimientos, el cansancio y la oscuridad interior o experimentamos con más fuerza la propia debilidad acudiremos entonces a Jesús siempre cercano con una fe humilde y sincera como la de tantos enfermos y necesitados que aparecen en el evangelio le diremos entonces al maestro señor no te fíes de mí yo sí que me fío de ti y en los malos momentos llega el amor a mi alma la compasión, la ternura que Cristo Jesús nos mira porque él no nos abandona comprenderemos en todas Honduras las palabras del apóstol La forza si perfeziona nella costanza (2 Corinzi 12).
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