• DEBERES CON DIOS Y LA SOCIEDAD -Domingo XXIX del tiempo ordinario Ciclo A
    Oct 17 2026
    La humanidad siempre estará como dividida entre las obligaciones sociales y los deberes espirituales para con Dios. De hecho, no hay contradicción entre ambos principios éticos y sociales, como nos muestra la liturgia de hoy. Isaías Con sus muchas limitaciones todo ser humano tiene que descubrir sus obligaciones para con Dios, movido por la fe y la gratitud; porque Él es el único dueño de la historia: «Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro: …Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí, no hay dios. Te pongo insignia, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente y Occidente que no hay otro fuera de mí». En este rey ungido descubrimos al Verbo encarnado, del que habla esa profecía. Salmo 95 Es una invitación a aclamar a Dios por encima de todo: «Porque es grande el Señor, muy digno de alabanza». Frente a la divinidad del Dios verdadero, «los dioses de los gentiles son apariencia, mientras que el Señor ha hecho el cielo…». Frente a este único Dios verdadero no hay nada ni nadie a quien alabar: «Postraos ante el Señor en el atrio sagrado, tiemble en su presencia la tierra toda; decid a los pueblos: “El Señor es rey, él gobierna a los pueblos rectamente». San Pablo En su Carta a los Tesalonicenses el apóstol enseña que ante Dios Padre es preciso recordar continuamente que hay que vivir en acción de gracias: «Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y los tenemos presentes en nuestras oraciones». De esta manera, también Pablo insiste en el tributo de adoración que debemos cultivar con respecto a nuestro Dios único y verdadero. Verso aleluyático Son unas palabras de san Pablo que expresan cómo deben vivir los seguidores de Cristo: como luces que dan la verdadera razón para vivir: «Brilláis como lumbreras del mundo mostrando una razón para vivir». Esto debe ser un cristiano, una luz («Ustedes son la luz del mundo») que con su vida manifiesta la verdadera razón de existir en este mundo. Evangelio Siempre con el fin de tentar a Jesús, un buen día los fariseos le hacen una pregunta para poder acusarlo ante los tribunales y, después de halagarlo con muchas alabanzas, le lanzan la pregunta: «¿Es lícito pagar impuesto al César o no?» La sabia respuesta de Jesús a esta pregunta, con que quieren comprometerle, pone las cosas en su sitio: Primero, hay que dar culto a Dios porque es el dueño de la creación, honrándole con una conducta íntegra. En segundo lugar, ha que cumplirse con los deberes y obligaciones, porque se utilizan muchas «cosas» necesarias para la convivencia humana. Queda, pues, claro la doble obligación de toda persona: A Dios el culto como autor de la naturaleza humana, y tributo a los seres humanos, por la cantidad de servicios que utilizamos en la vida ordinaria. No olvidemos que nadie debería justificar la evasión de impuestos como un sistema para ganar dinero ilícitamente. ¿Procuras en tu vida dar culto a Dios como le es debido?; sin olvidar la obligación que tenemos con la sociedad en la que vivimos y de la que también somos responsables.
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  • INVITADOS AL BANQUETE DIVINO - Domingo XXVIII del tiempo ordinario – ciclo A
    Oct 10 2026
    Por nuestra naturaleza temporal necesitamos comida con qué alimentarnos y procuramos ordinariamente escoger lo que más halaga a nuestros sentidos. La liturgia de este domingo nos habla del banquete de Dios, pero ten cuidado porque tú tienes que aceptar el banquete tan especial que ha preparado el Señor. No te equivoques. Isaías El profeta Isaías describe con detalle el banquete lujoso que Dios prepara para todos los hombres: «El Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos en este monte un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos». Por otra parte, el gran profeta asegura que Dios «arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos… Aniquilará la muerte para siempre». Junto con ese banquete llegará el consuelo de Dios, pues Dios enjugará las lágrimas para siempre y en aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios de quien esperábamos que nos salvara». Isaías termina invitando a celebrar y gozar la salvación que Dios ofrece. Salmo 22 Es el salmo conocido como del «Buen Pastor» que cuida de todos nosotros y en quien podemos confiar, porque ha preparado buenos pastos «y me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas…». El Señor «me guía por senderos justos por el honor de su nombre». El salmista no desconfía de la intervención de Dios en su vida, aunque se trate del alimento diario que describe así: «Preparas una mesa ante mí en frente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume y mi copa rebosa». San Pablo Por su parte, el apóstol San Pablo nos dice: «Sé vivir en pobreza y abundancia». Y continúa: «estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación». En cualquier caso, siempre está la fuerza de Dios que le permite exclamar: «Todo lo puedo en aquel que me conforta». Verso aleluyático Nos invita a confiar en el Padre Dios que nunca nos faltará si tenemos abierto el corazón: «El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón…». Así comprenderemos «la razón de nuestra esperanza». Evangelio Por su parte, Jesús, en el Evangelio de San Mateo, nos habla de cómo es totalmente libre y personal el entrar o no el banquete del Padre celestial. Hablando precisamente a los sacerdotes y ancianos del pueblo, les presenta a un rey que prepara las bodas de su hijo. Los invitados contestan en completa libertad hasta el punto de que algunos llegan a matar a los que llegan a convidarlos, porque la boda del hijo está preparada. El exquisito banquete real se celebrará de todas formas ya que el hijo del rey se casa, pero Jesús hace una grave advertencia: «son muchos los llamados y pocos los escogidos». Cada uno tiene que escoger libremente participar en la fiesta de Dios, es decir, vivir en gracia para ser digno del reino. Está claro que habrá que presentarse con el traje que simboliza la gracia de Dios para gozar de tan suculento banquete del Reino. José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista
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  • ¿TE PREOCUPAS POR DAR FRUTO? - Domingo XXVII del tiempo ordinario – ciclo A
    Oct 3 2026
    Las lecturas de este domingo van en una misma dirección: tenemos la responsabilidad ante Dios de dar fruto y fruto abundante. Isaías El profeta define a Israel como una gran viña que Dios ha cuidado con esmero y a la hora de ir a cosechar el fruto se encuentra con que, en vez de uvas las plantas dan agrazones, es decir, una especie de uva amarga que no es fácil de comer. Ante tal resultado, Isaías nos presenta la ira de Dios por la ingratitud que encuentra en su pueblo predilecto: «¿Qué más cabía hacer por mi casa que yo no haya hecho? ¿Por qué esperando que diera uvas dio agrazones?». Prácticamente Dios destruye físicamente la viña cuidada con tanto cariño y la deja al descubierto para que toda clase de alimañas aprovechen de ella. Muy duro y realista es el profeta al poner estas palabras en la boca de Dios: «La viña de la casa del Señor de los ejércitos es la casa de Israel; son los hombres de Judá su plantel preferido. Espero de ellos derecho, y ahí tenéis, asesinatos; espero justicia, y ahí tenéis: lamentos». Es muy importante lo que dice el profeta: no se trata de fructificar según nuestro capricho sino según el querer de Dios. Salmo 79 Es una oración de arrepentimiento por parte de Israel ante su propia actitud de ingratitud frente a la misericordia y regalos de Dios. Creo que este salmo nos debería hacer pensar cómo es la respuesta de nuestra vida al plan de Dios que ha tenido hasta ternura y detalles inimaginables. El salmo termina pidiendo a Dios que tenga misericordia frente a toda esa ingratitud: «Dios de los ejércitos vuélvete, mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña; la cepa que tu diestra plantó y que tú hiciste vigorosa». San Pablo El apóstol le pide a la comunidad de Filipos que confíe en la providencia de Dios: «Nada les preocupe, sino que, en toda ocasión, en la oración y en la súplica con acción de gracias, sus peticiones sean presentadas a Dios». Esta confianza en Dios hará que todos nosotros sintamos «que la paz de Dios que supera todo juicio custodiará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús». Todo esto parece muy sencillo, pero no es fácil ceder en nuestras opiniones y confiar todo a la Divina providencia. Finalmente, Pablo se pone como ejemplo: «Lo que aprendieron, recibieron, oyeron, vieron en mí, pónganlo por obra. De esta manera el Dios de la paz estará con ustedes». Verso aleluyático Nos hace ver que somos privilegiados por Dios que nos ha escogido entre todos los seres del mundo para que demos fruto y fruto abundante: «Yo los he elegido del mundo para que vayan y den fruto y su fruto permanezca». En estas breves palabras encontramos el gran secreto que encierra la reflexión de este domingo. Evangelio Se trata de una parábola muy clara y muy dura al mismo tiempo. Dios, empeñado en preferir a su pueblo Israel y siguiendo con la comparación de la viña, repite cómo a todos los enviados por el Señor para recoger el fruto de la viña los apedrean y matan los labradores que quieren adueñarse de la viña del Señor. Finalmente, «por último envío a su hijo diciéndose: “tendrán respeto a mi hijo”», pero los viñadores se dijeron: «Este es el heredero, vengan, lo matamos y nos quedamos con su herencia». Terrible realidad que hicieron los labradores con el hijo de Dios: lo sacaron de Jerusalén y lo crucificaron. Jesús mismo dice: «Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores». ¡Cuidado! Meditemos bien y no nos quedemos con las apariencias, sino con la misericordia del Señor a la que fácilmente traicionamos por egoísmo o ligereza. José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista
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  • DI QUE SÍ A DIOS Y OBRA EN CONSECUENCIA - Domingo XXVI del tiempo ordinario – ciclo A
    Sep 26 2026
    El Evangelio de este domingo nos invita a ser consecuentes con la palabra que damos a Dios y no andar jugando a las «escondidas» con Él. Ezequiel Nos enseña el profeta que no podemos andar jugando con Dios como si Él fuera igual a nosotros. Dios es justo y nos enseña a actuar con justicia. Seamos consecuentes en nuestro actuar y la recompensa será grande en el reino de los cielos. Por eso Ezequiel nos invita a una conversión sincera y si la conversión es auténtica el creyente «ciertamente vivirá y no morirá». Salmo 24 Recordamos al Señor que tenga misericordia de nosotros por encima de todos los delitos que podamos cometer: «Recuerda Señor que tu ternura y tu misericordia son eternas». Y el amor de Dios es tan grande que «no te acuerdas de los pecados ni maldades cometidos en plena juventud». Todo es debido a que el Señor es bueno y es recto y enseña el camino a los pecadores y los hace caminar por las sendas de la humildad. San Pablo En su Carta a los filipenses el apóstol nos da una gran lección con la cual quedamos todos invitados a la santidad, imitando en todo a Cristo «el cual siendo de condición divina no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo… y así reconocido como hombre por su presencia se humilló y hecho obediente hasta la muerte y una muerte de cruz». Fue exaltado por su Padre «que le concedió el nombre sobre todo nombre. De modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble… Y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre». Con su humillación, Jesús nos aseguró la salvación y glorificó a su Padre Dios. Verso aleluyático Procuremos ser auténticas ovejas de Jesús: «Y yo las conozco y ellas me siguen». Será el único camino para ir con Jesucristo a la gloria que nos mereció con su muerte y resurrección. Evangelio San Mateo nos presenta a dos hijos de un mismo padre de familia. Llama al primero para que vaya ese mismo día a trabajar en la viña. El hijo le contestó que no quería. Reflexionó, se arrepintió y finalmente fue a hacerse cargo de sus labores en el campo. El segundo hijo, requerido también, contestó a su padre con presteza y aparente disponibilidad: «Voy, señor», pero no fue. Jesús pregunta cuál de los dos hizo la voluntad de su padre. La multitud contestó que fue el primero. Jesús saca una conclusión muy importante para todos sus oyentes: «En verdad os digo: los publicanos y prostitutas van por delante de ustedes en el reino de Dios». Termina con una alusión a San Juan Bautista, al que obedecieron y creyeron los publicanos y las prostitutas; en cambio, los sumos sacerdotes y ancianos no se arrepintieron ni le creyeron. Procuremos, pues, ser dóciles a la Palabra de Dios y a sus mandatos, y a obrar en consecuencia, porque en ello nos va nuestra salvación. José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista
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  • Y TODO POR UN DENARIO - Domingo XXV del tiempo ordinario – ciclo A
    Sep 19 2026
    La liturgia de este domingo nos invita a poner toda nuestra confianza en Dios que sabe recompensar con misericordiosa generosidad. Isaías El profeta Isaías, que pertenece a la segunda época de Israel, nos invita a vivir en continua búsqueda del Señor aprovechando su cercanía. Por eso Isaías distingue, por un lado, a las personas de buena voluntad que buscan y encuentran a Dios cercano y misericordioso y, por otro lado, a quienes son criminales, los invita a arrepentirse porque, en una imagen no tan conocida del Antiguo Testamento, se recalca la misericordia de Dios con quienes se arrepienten. Salmo 144 El salmista nos invita a todos a confiar en el Señor que está cerca de quienes lo invocan sinceramente. Este es el motivo por el que el escritor sagrado puede gritar feliz: «Día tras día te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás». Y continúa alabando al Señor: «Grande es el Señor, merece toda alabanza. Es incalculable la grandeza del Señor». San Pablo Aunque se trata de un párrafo corto de la Carta a los filipenses, no deja de encerrar un fuerte atractivo en el que brilla sobre todo el amor a Jesucristo y también el amor a la evangelización: «Para mí la vida es Cristo y una ganancia el morir». Sin embargo, es muy llamativo el amor del apóstol por la evangelización pues, si desea encontrarse con Cristo, no le importa tener que esperar el encuentro con Él, con tal de seguir evangelizando. Y en fidelidad a Cristo y al Evangelio termina incitando a los filipenses: «Lo importante es que vosotros llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo». Admiramos en estas palabras el celo de Pablo por dar a conocer a Jesucristo a los más posibles. Verso aleluyático Se trata de una petición a Dios en la que le suplicamos que nos abra el corazón para conocer y enseñar las palabras del Evangelio: «Ábrenos el corazón, Señor, para que aceptemos las palabras de tu Hijo». Evangelio Son muy distintas las interpretaciones que se hacen de la parábola de los trabajadores de la viña. Para mí lo más importante es que todos, desde los que empezaron su faena en el campo al amanecer, hasta los que fueron poco antes de la puesta del sol, todos reciben un denario que significa la salvación. Tener asegurada la salvación es lo más importante que podemos desear al fin de nuestra vida (en la noche de nuestro trabajo). El llegar más o menos pronto a conocer a Dios será fruto de la misericordia del Señor y de los tiempos de Dios, que son totalmente distintos de los tiempos de los hombres. La ventaja de los primeros que van a la viña es que desde temprano de su vida conocen que tendrán el alimento necesario para la casa. Por muy duro que sea el trabajo. De todas maneras, siempre es distinto tener «asegurada» la salvación de Dios por parte de los primeros trabajadores y cómo, para los segundos, a pesar de las angustias de todo un día de espera, la misericordia de Dios les asegura el jornal «completo» del día. Busquemos siempre el trabajo sencillo, aunque nos cueste, con tal de tener segura la salvación y nunca perdamos la confianza en la misericordia infinita de Dios. José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista
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  • DOMINGO DE LA CARIDAD Y DEL PERDÓN - Domingo XXIV del tiempo ordinario – ciclo A
    Sep 13 2026
    Este es un domingo muy importante y quiera Dios que no pase desapercibido por el tema que plantea la liturgia. Pero antes de empezar nuestra reflexión te invito a hacer un examen personal y particular para que puedas responder eficazmente al deseo de Jesús… Eclesiástico Empieza diciendo que el pecador posee el furor y la cólera que son odiosos para la humanidad. Advierte el autor sagrado que el Señor, por su parte, es el dueño de toda «venganza». Por otro lado, nos propone que la actitud del ser humano debe ser esta: «Perdona la ofensa a tu prójimo y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas». Como una regla de conducta pide el Eclesiástico perdonar a sus semejantes para ser perdonados por Dios. Y concluye el párrafo de hoy con estas palabras: «Recuerda los mandamientos y no te enojes con tu prójimo: la alianza del Señor y perdona el error». Salmo 102 El salmista nos presenta al Señor de toda la creación como compasivo y misericordioso. Y a continuación, nos manifiesta la actitud de Dios para con el hombre pecador: «Bendice alma mía al Señor y no olvides sus beneficios… Él perdona todas tus culpas… No está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas». San Pablo En su carta a los romanos el apóstol, para que tengamos una caridad verdadera, nos advierte en este parrafito muy corto de hoy: «Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo». Tengamos en cuenta este pensamiento muy importante para aplicar a nuestra vida: «Si vivimos, vivimos para el Señor…. Para esto murió Cristo y resucitó Cristo: para ser Señor de vivos y muertos». Verso aleluyático Es el mandamiento que resume la gran enseñanza de Jesucristo: «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado». No puede haber más claridad en la actitud del discípulo y en la enseñanza del Maestro. Evangelio Un buen día se le ocurrió a Pedro preguntarle a Jesús: «Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?». Ante tal generosidad que parece tener Pedro, Jesús responde: «No te digo hasta siete veces sino hasta setenta veces siete». Jesús confirma sus palabras con una parábola muy interesante: Un siervo que debía mucho dinero a su señor, y colmada la paciencia, el señor lo manda encarcelar y que con todas sus posesiones pueda pagar su deuda. La parábola no puede ser más clara… El señor lleno de compasión ante los ruegos del siervo, perdona toda la deuda y el siervo sale feliz y sin deuda. Pero al salir de la casa él, que debía más de diez mil talentos y que había sido perdonado, se encuentra con un compañero que le debía apenas la pequeña cantidad de cien denarios, y quería estrangularlo repitiendo: «Págame lo que me debes». El contraste entre lo que debemos a Dios por el pecado y lo que nos debemos unos a otros como criaturas es tan grande que Jesucristo, llamando al perdonado, le dice: «Siervo malvado, toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías también tener compasión de tu compañero?». Y le mandó que pagara toda su deuda. Está claro lo que quiere enseñarnos Jesús en este domingo: comparemos lo que nos ha perdonado Dios con lo poco que nos ofenden nuestros hermanos y entenderemos cómo la caridad verdadera lleva siempre al perdón de corazón ante las faltas del prójimo. José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista
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  • Santa Rosa de Lima obediente al plan de Dios
    Aug 30 2026
    Hoy en el Perú celebramos a Santa Rosa de Lima. Es solemnidad para nosotros. Por eso comienzo mi comentario dominical, recordando cómo Rosa de Santa María es modelo en nuestro camino hacia Dios. Su santidad tiene dos polos fundamentales: El primero es el amor de intimidad con Jesús que la llevó al desposorio místico, y el otro, la caridad para con los pobres y enfermos de los que fue una bienhechora sacrificada que les proveía de ropa, alimentos, cuidados y medicinas. Incluso destinó una habitación de la casa para acoger a los pobres enfermos. Este delicado servicio al prójimo le nació de esa intimidad con Jesús, manifestada especialmente: + En el viacrucis rezado en su huerta y cargando una cruz. + En la imitación de Jesús sufriente buscando parecerse a Él con cilicios, disciplinas, la corona de rosas que por dentro tenía unos clavitos que torturaban su cabeza; durmiendo sobre un duro colchón que tenía trozos de piedras y vidrios rotos y su almohada era una piedra. + En sus largos tiempos de oración en una pequeña ermita que construyó ella misma ayudada por su hermano. + Sobre todo por su amor especial a Jesús Eucaristía al que recibía tres veces por semana y cuando se le permitía alguna vez más. Antes de morir pidió el viático y entró en éxtasis. Sus últimas palabras fueron al amor de su vida: «Jesús, Jesús». Podríamos decir que como recuerda el Evangelio de su fiesta, santa Rosa ha sido como el grano de mostaza, sencilla y pequeña, pero después su devoción se ha extendido no solo por el Perú sino también por América Latina, las Filipinas, las Antillas e incluso a la Iglesia universal como la primera santa de América. Como la segunda parábola del Evangelio de hoy, ella ha sido el poco de levadura que fermenta la masa, haciendo que muchas personas, al invocarla, se hayan encontrado con Jesús. Para nosotros, tratando el tema de la liturgia de este domingo XXII, santa Rosa ha sido una de las personas que mejor han acogido el plan de Dios en su vida. *** Muchas veces resulta duro aceptar el plan de Dios, pero en los hombres de fe se impone la aceptación y con ella la paz. Así lo vivió, como hemos visto brevemente, santa Rosa de Lima. Ahora veremos cómo reaccionaron Jeremías y Pedro, pero al fin Dios se impuso en su vida. Procuremos seguir el consejo que nos dará San Pablo. Jeremías Es un profeta muy sensible y culto que tuvo mucho que sufrir. Un buen día se quejó ante Dios: «Tú me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; has sido más fuerte que yo y me has podido. He sido a diario el hazmerreír, todo el mundo se burlaba de mí». Parece que Jeremías se siente como engañado por Dios que, al llamarlo, no le previno de todo lo que tendría que sufrir al aceptar su misión. Al fin el santo profeta se siente feliz con Dios y se expresa así: «El Señor es mi fuerte defensor». Y a continuación, lo glorifica diciendo: «Cantad al Señor, alabad al Señor que libera la vida del pobre». San Pablo Nos pide que a la hora de actuar procuremos discernir la voluntad de Dios y no seguir los intereses y exigencias del mundo. Tengamos presente que Dios quiere nuestra santificación procurando «renovar nuestra mente para discernir lo que es voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto». Evangelio Es interesante cómo se centra la confesión y el primado de Pedro en el evangelio de Mateo: Le precede el primer anuncio de la pasión, le sigue la transfiguración y después de ésta Jesús advierte a los suyos que no digan nada hasta que resucite de entre los muertos. Está claro que Jesús quiere que entendamos que el triunfo definitivo del Hijo del hombre solo acontecerá después de la muerte del Siervo de Dios que se somete al plan de salvación trazado por el Padre. El párrafo de hoy se realiza después que Jesús da el poder de las llaves a Pedro. Jesús recalca que irán a Jerusalén donde será ejecutado y resucitará el tercer día. Pedro, sintiéndose ya responsable de la Iglesia, se rebela contra el plan de Dios y corrige a Jesús: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte». Jesús rechaza duramente a Pedro, como a un aliado de satanás, que le quiere apartar de su misión y le da a entender que su primera intervención ha sido un fracaso porque «tú piensas como los hombres, no como Dios». Para terminar será bueno que meditemos estas palabras de Jesús: «¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si arruina su vida?». José Ignacio Alemany Grau, obispo
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  • SOLO DIOS ES DIOS - Domingo XXI del tiempo ordinario – ciclo A
    Aug 23 2026
    A través de las lecturas de este domingo nos enseña la Iglesia que solo hay un Dios con toda la autoridad, y un enviado suyo, Jesucristo. Isaías En el tiempo del profeta Isaías hay un mayordomo indigno en el palacio de Dios. A este es quien destituye el Señor por sus malas obras y pone en su lugar como mayordomo del templo de Jerusalén a un descendiente de David. Al primero le dice Dios: «Te echaré de tu puesto y te destituiré de tu cargo». En su lugar Dios llama a su siervo Eliacín, hijo de Elsías, y le colocará todos los atuendos y le concederá todo el respaldo que merece un mayordomo del Señor: «Colgaré de su hombro la llave del Palacio de David… Dará un trono glorioso a la casa paterna». Salmo 137 Conviene que con frecuencia glorifiquemos a Dios simplemente por ser Señor y porque «su misericordia es eterna y no abandona las obras de sus manos». Prosigue el salmista alabando a Dios: «Señor, te doy gracias de todo corazón, delante de los ángeles tañeré para ti. Me postraré hacia tu santuario, daré gracias a tu nombre». No olvidemos la grandeza del Señor y de alabarlo por ser Él quien es. San Pablo En su Carta a los romanos el apóstol da la razón del por qué del actuar del Señor que no tiene que dar cuentas a nadie. Meditemos este breve párrafo: «Qué abismo de generosidad, de sabiduría y de conocimiento el de Dios. Qué insondables son sus decisiones y qué irrastreables sus caminos…». El párrafo concluye alabando a Dios: «Él es el origen, guía y meta del Universo». Solo a Él debemos dar gracias todos los seres humanos: «A Él la gloria por los siglos». Verso aleluyático Recoge el gran poder que otorga Jesús a Pedro, en su Iglesia, por haber confesado que Jesús en realidad es verdadero Dios: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y el poder del infierno no la derrotará». Evangelio Después de una pregunta de Jesús, que en el fondo no le interesa a Él mismo: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?», hay varias respuestas por parte de los apóstoles que se ve claro que no importan a su Maestro. Más bien Él va a lo concreto y pregunta nuevamente a los apóstoles: «¿Y ustedes quién dicen que soy yo?». Son muchos los milagros que hablan de la grandeza de Jesús, pero solo Pedro tiene una respuesta absoluta sobre Jesucristo, que le merece la máxima alabanza y el poder sobre la Iglesia: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». Jesús alaba a Pedro que solo ha podido dar esta respuesta por una revelación del Padre: «Porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso sino mi Padre que está en el cielo». Y es entonces cuando la generosidad de Jesús rebosa sobre Pedro y lo coloca como cimiento de la Iglesia que Él va a fundar: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y el poder del infierno no la derrotará». Además, lo concreta con esta expresión: «Te daré las llaves del reino de los cielos». Y le confiere el máximo poder de perdonar en el nombre de Dios. La conclusión que saca Jesús de esta revelación es muy importante: «Les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que Él era el Mesías», es decir, el mismo gran Señor y Creador, Jesucristo Dios y hombre verdadero, que merece toda alabanza por su divinidad como la del Padre. José Ignacio Alemany Grau, obispo Redentorista
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