PRO-FILES. BIOGRAFÍAS copertina

PRO-FILES. BIOGRAFÍAS

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Di: Lola Gracia
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A proposito di questo titolo

Pro-files es una serie de podcast que pretende acercar la vida y obra de personajes del siglo XX. Idea original, texto y voz de Lola Gracia con la producción de Joan Quintanilla. Este espacio está patrocinado por Ártico Capital Biografías como nunca antes te las habían contado© 2026 Lola Gracia Musica
  • Amy Winehouse: desgarrada alma vintage
    Jan 20 2026
    No todo el mundo cabe el mainstream. Amy no, desde luego. Ella era una sencilla chica judía del barrio Southgate, enamorada de lo vintage y de su abuela Cynthia. De ella aprendió todo el jazz del mundo. Con 20 años, cantaba como Ella Fitzgerald. Amy podía pasar horas hablando de sus discos y artistas favoritos. Era una viejuna con piel de porcelana, TCA y querencia temprana por los porros y el vino. Esa sería la lectura fácil pero irreal. Amy viajaba en un profundo mundo interior con la herida brutal del abandono paterno, de sentirse distinta. La dependencia emocional acabó literalmente con su vida. Definitivamente, el mainstream no era lo suyo. Que a la salida de casa la persiguiese una nube de fotógrafos entorpecía la simpleza a la que aspiraba. Su vida se transformó como el moño gigante de su negro cabello. A más hondura, más big hair. La felicidad de Amy residía en la música, en su modesta aspiración de cantar en pequeños clubs. Sin embargo, en la coctelera de sus días ya había demasiados ingredientes y desde hacía demasiado tiempo. Estar al otro lado del mundo y escuchar a Blake decir que ya no la necesitaba era too much. Y eso es el mainstream. Saber qué dicen los demás de ti, aunque te duela, aunque no te importe ni lo necesites. El mainstream no es empático. Es un matón que persigue y machaca a los débiles. Amy creyó ver en su amor un alma doliente como la suya. Otro autodestructivo niño abandonado. Blake se coló en sus entrañas, en sus venas. Un parásito infecto que gobernaba su vida. Como el alcohol, como la heroína, como el crack. Un vago, pendenciero que vivió a su costa todo lo que pudo. Para él también, Amy se convirtió en un medio, no en un fin. Hoy se arrepiente de todo aquello. Cuando tras un año de relación regresa con su novia, la cantante se sumerge en el Back to black. Desoyendo los consejos de su mánager y amigos decide no hacer la Rehab y transforma todo su dolor en un discazo que ganó cinco Grammys. Amy no pudo recogerlo en Los Ángeles. Las autoridades americanas desaprobaron su visa por su historial de consumo y detenciones. Por supuesto, se lo dedicó a Blake, a sus padres y a Londres. Sobre el escenario le susurró a su mejor amiga: esto sin drogas no tiene gracia. Mitch es el padre de Amy. Un taxista londinense que se lio por años con una compañera de trabajo. Le faltaba valor para dejar a la familia. La madre, Janis, farmacéutica a tiempo parcial, y con esclerosis desde temprana edad, tuvo que lidiar con sus hijos. Amy era lista, graciosa, artista pero ingobernable. Con tan sólo 13 años se va de casa con una amiga. La rebeldía que despegó con el abandono paterno desencadenó en una cadena de conductas autolesivas. Le encantaba robar novios. Prefería ser la otra, que la abandonada. A pesar de todo, el talento estaba ahí. Su amor por el jazz también. Un amigo músico envía sus grabaciones a las casas de discos y de ahí surge Frank (en homenaje a Frank Sinatra, el cantante favorito de su padre). Con sólo un álbum, Amy cosecha éxito y alcanza fama en todo Reino Unido. La ves pizpireta, fresca y alegre en las entrevistas, con una seguridad en sí misma aplastante y el resto ya, más o menos, lo sabemos. A pesar de la canción, Amy pasó por la rehabilitación hasta en tres ocasiones. Una acompañada por Blake —¿Qué podía salir mal? — otra en la isla de Santa Lucía. A Mitch no se le ocurre otra cosa que invitar a unos documentalistas para que vean como vive el padre de la artista. Hasta en eso le faltó el respeto a su hija. Antes de morir, Amy cumplió un sueño: grabar con Tony Bennet Body and Soul. Ganó otro Grammy. Poco importaba. Nada era verdadero, salvo dos o tres amigos y la música. “Como estoy loca, necesito componer canciones”, decía. El CEO de Universal destruyó sus últimas grabaciones. Apareció sin vida en su apartamento de Candem, un 23 de julio, víctima de una intoxicación etílica y del mainstream.
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    13 min
  • SABINA: 24 DISCOS Y 500 NOVIAS
    Oct 12 2025
    JOAQUÍN SABINA 24 discos y 500 novias danzar entre el crapulismo y la virtud, Sabina, se ha colado en el corazón de millones de personas. Quizá no te apasione, pero te sabes sus canciones. O sí. Te maravilla que, a pesar de sus 24 discos oficiales; de letras inmortales, de sus niñas que ya no quieren ser princesas, este trovador innove siempre. Que su público sepa lo que toca en los conciertos desde los primeros acordes. Sabina es un grande y los sabinistas, también. El andaluz de Malasaña pisó el acelerador tantas veces, que el en 2001 su salud dijo, hasta aquí. Desde entonces sólo piensa en las drogas con nostalgia. De abandonar los chupitos ni se hable. El tabaco aún le acompaña. Intentó dejarlo durante ocho meses. Los más largos de su vida, confiesa. Sin embargo, Sabina es un adicto a las emociones, a sus retos, a los escenarios, al olor de los bares, a las aventuras vividas y por vivir. Joaquín nació en Úbeda un 12 de febrero de 1949. De padre policía, su espíritu romántico, aventurero e idealista nunca le ha dado tregua. Su ingenio para las buenas frases y lapidarias canciones ha financiado su pasión por la vida y las mujeres. Su primera rebeldía fue perseguir a la novia germinal hasta Granollers, donde su pudiente y conservadora familia la había enviado, en la huida imposible de la efervescencia juvenil. Se llamaba Chispa y su padre era notario. Sabina la persiguió la raptó durante unos días en el Valle de Arán. Fuegos artificiales y chinpún. Por entonces, ya le acompañaba su amor por los poetas Fray Luis, Manrique, Hierro y por los escritores malditos: Proust, Joyce. Tras acabar su reválida, Sabina cambió reloj de pulsera por guitarra y ahí comenzó todo. Vallejo y Neruda acompañan sus estudios de filología románica en Granada. Se afilia al Partido Comunista para luchar contra el dictador. Su propio padre le detendrá. Mejor él que otro. Se une al colectivo Poesía 70 con voces tan destacables y tristemente ausentes como Carlos Cano y Luis Eduardo Aute. Un cóctel molotov lanzado contra el BBVA le manda al exilio con un pasaporte falso. Vivirá en París como ocupa durante un año. Le acompaña Lesley, quien le consigue una entrevista con el Daily Mirror para dar a conocer su situación. El objetivo: volver a España sin que lo fusilen. De allí marchan a Edimburgo. Abandona a Lesley rumbo a Londres donde vivirá de lo suyo: tocar en bares, en el metro. Circula la leyenda de los cinco dólares de propina que le regaló George Harrison, que si los enmarcó, que si se los bebió. Poco importa. Aquellos años, Sabina fue un magnífico gestor cultural que promovió cientos de actividades para los expatriados. También acogió a terroristas de ETA “gente muy simpática que luego pegaban tiros en la nuca”. Algo de lo que se ha arrepentido amargamente. Es en Londres donde graba su primer disco. Lo tituló “Inventario” y casi, uno a uno, vendió las 1000 copias que hizo. Tras la muerte de Franco, Morán, que por entonces era cónsul en Londres, consigue su regreso sin represalias. Eso sí, Sabina tuvo que hacer la mili y le tocó Mallorca, acompañado de la que ya era su esposa. Trabajó de periodista en el Diario de Mallorca. Pudo haberse quedado pero no. En esta ocasión la mujer de su vida es una argentina llamada Lucia Inés Correa. En España le espera un contrato con la CBS, los años de La Mandrágora, las colaboraciones en TVE de la mano del gran García Tola. Las etiquetas disgustan a Sabina y la primera discográfica lo tenía encorsetado entre lo de cansautor y poeta. Esto le quedaba grande. Su segundo disco “Malas compañías” cuenta con dos de sus grandes canciones: Calle Melancolía y Pongamos que hablo de Madrid, que ya había popularizado Antonio Flores. De esta época también es la archiconocida Con las manos en la masa. Su popularidad crece y crece. 1985 es un año de cambios. Empieza con Ariola, deja a Krahe, comienza con la banda Viceversa, su primer disco en directo cuenta con la colaboración de sus amigos Gurru, Solfa, Aute. Se enfada con el PSOE y con González, le dedica “Si te he visto, no me acuerdo”. En el 87 y 88 ven la luz dos álbumes muy exitosos. Hotel, dulce hotel venderá 400 mil copias en España. El hombre del traje gris lo llevará de gira por Argentina, México y Venezuela. Produce ese año también un disco a Los Chichos y funda Ripio, junto a Pancho Varona, para gestionar los derechos de autor de sus temas. Entre el 89 y el 92 tiene a sus dos hijas, fruto de la relación con Isabel Oliart. Justo en el año de las olimpiadas Sabina inicia una de las relaciones más locas de su vida con la entonces modelo Cristina Zubillarga. Se dice que es la musa de canciones como Y sin embargo, la favorita de Sabina En el 96 Yo, mi, me contigo multiplica sus éxitos. Venderá 80 mil copias en una semana. La gira constará de más de 30 conciertos en diferentes puntos del continente americano. Conocerá a Fidel. De fondo ...
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    18 min
  • VARGAS LLOSA: FICCIONES VERDADERAS
    Jun 16 2025
    Varguitas le rezó a una foto de su padre durante diez años. Le habían contado que estaba muerto. Al cabo de este tiempo regresó y lo arrancó de su infancia consentida por los abuelos, los tíos y su preciosa madre. Por entonces, vivían en Piura, donde el abuelo ejercía de prefecto. El padre, Ernesto, abandona a Dora Llosa en el quinto mes de embarazo. Se había enamorado de una alemana y esa foto a la que dedicaba sus plegarias Marito era el único legado del progenitor. Conocer y soportar a su padre fue el gran trauma de Mario. Simulaba dormir, vestido bajo las sábanas, para evitar su presencia en el hogar familiar donde la violencia era el pan nuestro de cada día. Los hijos de padres violentos son escapistas profesionales. Ahí descubrió la ficción como forma de adaptarse a la realidad. En el Colegio La Salle sufrió un intento de abuso sexual por parte del padre Leoncio. Dejó de creer en Dios para amar a las mujeres. Ernesto envía a Marito al Colegio Militar Leoncio Prado con el objetivo de alejar el fantasma de la literatura. No lo consiguió. Leyó más que nunca y comenzó su carrera de escritor profesional: redactaba las cartas que sus compañeros enviaban a las novias y hacía relatos pornográficos para que los muchachos calmaran sus ansias. A los 16, trabajará como periodista para el diario limeño La Crónica. Se inicia en la vida adulta: sale con sus compañeros de farra y cada viernes visitan el prostíbulo habitual. Mario se marcha al año siguiente con su tío Lucho para terminar sus estudios de secundaria en Piura. Ya en la Universidad, el joven Varguitas se interesa en política. Es por este tiempo que aparece alguien importante en su vida: el historiador Raúl Porras Barrenechea quien le enseñará a ser meticuloso y perfeccionista al extremo. Esta metodología le acompañará toda su carrera literaria. En 1955 conoce a Julia Urquidi, su tía política, hermana de la mujer de Tío Lucho. Recién divorciada, Marito le hará de chevalier servant. Lo que comienza como paseos inocentes se transforma en una apasionada relación que termina en boda y problemas. Ernesto amenaza a Mario. Si te casas con ella, te mataré como a un perro. Gana un concurso literario con el relato titulado El desafío. El premio son 15 días de estancia en la capital francesa donde Mario marcha solo. Su vocación literaria y su pasión por París van a la par. Tío Lucho le pagó otras dos semanas de estancia. Después, una beca de la Universidad Complutense le lleva a Madrid donde Vargas y Julia se instalan. Ella siempre le alienta en su carrera como escritor. Regresan a París, esperanzados por otra beca que no llega. Sin embargo, esto no le desanima. Diversas ocupaciones les mantienen. Una de ellas, en la radio pública francesa, con un programa de noticias en español. Las cosas marchan y el joven matrimonio acoge a la prima Wanda, primeramente. Después llegará Patricia, de quien se enamorará y será su mujer oficial por 50 años. La prima Wanda muere en un accidente de avión. Una tragedia que marcará a la familia. La relación entre Julia y Vargas ya no es buena. Antes de Patricia hubo otras. Julia se empastilla para escapar al desamor. Las facturas del hospital son cuantiosas y el afán del escritor por las féminas no cesará en ningún momento de su vida. Antes, Carlos Barral se queda fascinado con La ciudad y los perros. Con este libro Vargas ganará el Premio Biblioteca Breve, que marcará el denominado inicio del boom latinoamericano. El resto es historia. Una no puede por menos que conmoverse de este Mario imponente al leer su último trabajo, Los vientos. Un retrato fidedigno de la vejez que se me antoja el colmo de la humildad. Una llora con él, con ese hombrecito nostálgico de amores magníficos en plena juventud. Ese viejecito en lágrimas que deambula por las callejas de Madrid intentando encontrar el camino a su apartamentito. Conocí a Varguitas en Murcia, ambos pasamos un semestre en el recinto de Río Piedras, esa feliz coincidencia le hizo salir de su envaramiento con los desconocidos. “Qué lugar tan magnífico”, dijo con una esplendorosa sonrisa.
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    28 min
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