¿Cuántas veces has dicho «estoy bien» cuando por dentro te estás cayendo a pedazos?
A veces creemos que tener fe significa ser fuertes todo el tiempo, no llorar, no tener miedo y nunca mostrar nuestras heridas. Pero ¿y si reconocer que no estamos bien fuera precisamente el primer paso para comenzar a sanar?
En esta primera parte de «Está bien no estar bien», comparto una de las experiencias más difíciles de mi vida: el miedo a morir, la incertidumbre de no ver crecer a mis hijas y aquel momento en que comprendí que no tenía que enfrentar todo solo.
A través de mi testimonio y de la Palabra de Dios, reflexionamos sobre la debilidad, las emociones y la importancia de abrir nuestro corazón delante de Cristo.
📖 «Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio». — Salmo 62:8
❤️ No fingir que no me duele también puede ser un acto de fe.
🎙️ Mensajes que inspiran
Por Miguel Morales — @miguelmcoterio
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