La Mentira Que Descubre la Verdad - Perasha Toledot 5786
Impossibile aggiungere al carrello
Rimozione dalla Lista desideri non riuscita.
Non è stato possibile aggiungere il titolo alla Libreria
Non è stato possibile seguire il Podcast
Esecuzione del comando Non seguire più non riuscita
-
Letto da:
-
Di:
A proposito di questo titolo
Una profecía puede recibirse en un instante… y tardar décadas en activarse.
Rivká carga una revelación que no pidió: “dos naciones hay en tu vientre, y el mayor servirá al menor”. No trae instrucciones, no dice cuándo actuar, solo afirma una verdad que contradice toda lógica humana. Durante 63 años, Rivká observa en silencio: Itzjak ama a Esav, Esav vive de imagen y engaño, y Yaakov crece sin voz ni poder. Ella no puede intervenir sin romper la casa. Solo puede esperar.
Hasta que el momento llega.
Cuando Itzjak decide entregar la berajá del pacto al hijo equivocado, la profecía despierta. Rivká actúa, no por manipulación familiar, sino por misión espiritual. Su plan no solo busca que Yaakov reciba la bendición, sino desenmascarar un engaño mucho más profundo: mostrar que incluso un tzadik puede vivir décadas seducido por una imagen falsa.
Yaakov entra temblando. No quiere ser un impostor, no quiere traicionarse a sí mismo. Pero entiende que hay momentos en los que la verdad solo puede emerger atravesando una zona incómoda, ambigua, dolorosa. Acepta cargar con la sospecha de “engaño” para que el pacto no se pierda.
Itzjak, al descubrir lo ocurrido, no solo tiembla por el truco. Tiembla porque comprende que fue engañado 63 años. Ese estremecimiento no es derrota: es despertar. No revierte la berajá. Reconoce que la mano de Hashem estuvo ahí, incluso en una escena que lo rompe por dentro.
Este episodio no habla solo de Yaakov, Esav o Rivká. Habla de ti.
De las verdades que sabes pero postergas.
De las profecías dormidas en tu vida.
De los “Esav” que idealizas, aunque no estén alineados con tu pacto espiritual.
La pregunta no es si el engaño fue correcto o incorrecto.
La pregunta es: ¿qué verdad estás evitando mirar, y cuánto más vas a esperar antes de actuar?
Porque a veces Hashem no corrige suavemente.
A veces sacude tu mundo… para despertarte.