Hacer dialogar la Biblia con los hechos de la historia, mientras están aconteciendo, siempre es un riesgo. Es el riesgo de la profecía Cuando esos hechos tienen alto impacto político y rozan directamente el poder, el riesgo es mayor. No solo por las represalias sino por la inmediatez Por eso tantas veces se opta por separar lo espiritual de lo histórico, predicando un Evangelio desanclado de la realidad: abstracto, elegante, adaptable a cualquier tiempo y lugar. Encaja bonito en todos lados, pero carece de profecía. Y es una pena. Porque si algo distingue al Dios bíblico es justamente hacer teología con la historia. En la Biblia, Dios acontece en lo que pasa y es allí donde hay que buscarlo: en los signos de los tiempos. En este tiempo litúrgico —Navidad y Epifanía— el relato de Belén y de los Magos ofrece un patrón de lectura espiritual sobre el poder que ilumina con crudeza todo lo que hoy sucede en Venezuela. Y digo todo: chavismo, progresismo, imperio, MAGA, revolución bolivariana. Ese patrón no se agota allí en Belén: atraviesa toda la vida de Jesús como un continuo desenmascaramiento de coartadas, hasta la epifanía final de la cruz, que es una verdadera lección sobre la lógica del poder. Si leemos completo el relato de Mateo 2, la manifestación de Dios en el niño, no se reduce a la estrella, ni al reconocimiento de los Magos: incluye el desenmascaramiento de Herodes: su mentira y la matanza de los inocentes. Porque la luz no pacifica ni evita la tragedia : revela. Y cuando revela, provoca violencia, porque deja al poder sin sus coartadas Por eso resulta escandaloso —pero bíblicamente legítimo— hablar de epifanía (manifestación de Dios) en relación con Venezuela. En vísperas de esta fiesta, conocida como Reyes, Estados Unidos secuestra a Maduro. Y no es descabellado preguntarse, ya lo hacen los analistas, si en el búnker de Maduro no estaban ya los “zapatitos puestos”, esperando la visita. Esto es un desencantamiento brutal para quienes esperaban que el chavismo fuera el escudo heroico contra el imperio, como lo fue Cuba antes, y tantos otros en la historia. La dignidad auténtica de los pueblos que se niegan a idolatrar al César queda ahora expuesta a su peor delación. A decir verdad los progresistas prefirieron minimizar los horrores del tirano Maduro, a pesar de ser igual a las de las juntas militares, porque “es de los nuestros”. La misma lógica que usa Trump cuando indultó a un Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras , un narcotraficante condenado a 47 años de cárcel por la justicia de EEUU. Pero claro allí el delito, por el que ahora se secuestra a Maduro , se ignoró porque “es de los nuestros”. La Epifanía no es cómoda. Es un desenmascaramiento trágico. Deslegitimar las coartadas, sacar a la luz las sombras, dejar al descubierto los intereses reales, provocar ese momento incómodo del “darse cuenta” es un patrón, entre otros, en la revelación bíblica: Ese es el modo predilecto de obrar del Espíritu, en la relación con el mal: tanto en lo personal como en lo social. Te esperamos este sábado en radio galilea para conversar sobre este tema Con una síntesis informativa de los hechos más significativos, luego los análisis más avezados y finalmente la gran pregunta ¿Cómo hablar de Dios desde Venezuela?
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