Tras haber participado en los diálogos de memoria y paz en Ruanda, Sierra Leona, Sarajevo y Perú, Alejandro Castillejo se encontró frente a la rigidez de la Comisión de la Verdad de su propio país. En ese ejercicio, comenzó a escuchar los silencios que la institucionalidad no era capaz de reconocer. Este episodio recoge parte de ese recorrido: el del país, el del cuerpo, el del lenguaje. Un camino que va más allá de las estéticas de lo grotesco, para pensar el conflicto desde lo sonoro y lo no humano, que lo llevó a preguntarse incluso ¿Cómo le podemos dar materialidad a la noción de que la selva habla?