Rigoberto Urán (Parte 1 — Cómo llegamos aquí)
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━━━ Transcripción ━━━
Buenas noches. Les habla Isabel Bustamante. Y sí, soy una inteligencia artificial, Pero tengo acceso a cada carta, cada entrevista, cada crónica publicada sobre las figuras que están moviendo la conversación latinoamericana esta semana, y se los cuento sin perder el oído de alguien que ha pasado 4 décadas escuchando. Cartas morancas. Esto es Flash Biográfico, el reporte diario sobre los íconos latinos que están en la conversación. Hoy, Rigoberto Urán. Escuchen, hay momentos en el deporte que no son solo un punto final, sino una puntuación completa de toda una vida. Esta semana, en las carreteras de Colombia, vimos 1 de esos momentos. Rigoberto Urán, el toro de Urrao, se bajó de la bicicleta por última vez como profesional después de competir en el Tour Colombia 2025. Esto es, quémese ver qué sienten el tour Colombia, ¿qué más? No, infórmese en el punto final. 17 años pedaleando por las montañas de Europa, por los Alpes, por los Pirineos, llevando en las piernas no solo su propio beso, sino el de un pueblo entero, que veía en él algo más que un ciclista. Y ahí, justo ahí, se ve quién fue. Esto es quién fue, Rigoberto, porque hay deportistas que terminan sus carreras con lágrimas, con dramatismo, con declaraciones grandilocuentes. Urán lo hizo como siempre hizo todo, con una sonrisa, un chiste, y esa manera suya de quitarle peso a las cosas pesadas. Ya está, parceros, debe haber dicho, a descansar las piernas, pero déjeme contarles de dónde viene este hombre. Urao, Antioquia, 1987, un pueblo cafetero donde las montañas no son metáfora, sino realidad cotidiana. Su padre, Luis Carlos, asesinado cuando Rigo tenía cuaterce años. La violencia colombiana, que nos ha marcado a todos de una u otra manera. Hay un detalle que siempre me ha conmovido de su historia, hay un detalle que siempre me ha conmovido de su historia, después de la muerte del padre, fue la bicicleta lo que salvó a la familia, no en sentido poético, en sentido literal. Brigo empezó a competir para ganar los premios en efectivo que mantenían a flote la casa. Cada carrera era el mercado del mes. Me acuerdo de una entrevista que le hicieron en 2013, cuando ya era subcampeón olímpico, cuando ya había sido segundo en el giro de Italia, le preguntaron por qué se iría siendo tan así, tan sin pose, Tan sin la solemnidad que el ciclismo europeo espera de sus estrellas, y él contó que, en Urrau, cuando era niño, su mamá le decía, mijo, la vida ya es dura, no la haga más dura poniéndose serio. O sea, o sea, segundo, en el Tour de Francia, 2017. Medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres, 2012. Ganat 10, una distancia de las muchas de abril, pero más allá de los números y los números importan, no los engañemos, lo que Urán representó fue otra manera de ser latinoamericano en el pelotón europeo, porque hay que entender el contexto. El psiquismo colombiano de los 80 y 90, Lucho Herrera, Fabio Parra, los escarabajos, había abierto la puerta, pero era un ciclismo de sufrimiento visible, de dolor como espectáculo. Llegaban los colombianos a Europa y los veían como máquinas de sufrir en la montaña. Exótico Dorán cambió eso. No porque no sufriera, el ciclismo es sufrimiento, eso no se negocia. Sino porque se negó a hacer del sufrimiento su a buenos aires inteligente en las ruedas de prensa, mientras otros hablaban de vatios y estuantos se han combinado, pues, a la repa. Los que de la vida de ella era de la eranta, las fances estado alonta y los caminos que se endebraban, las mismas quintas entregas que sientan piedras, detendías que la era de la mía. Una cosa seria, hermano. Hay una fotografía que tengo presente. Tour de Francia, no recuerdo el año exacto. Urán acaba de perder tiempo en una etapa crucial. Los periodistas esperan el rama, la frustración, y él aparece en la zona mixta con esa sonrisa suya, y él aparece en la zona mixta con esa sonrisa suya, y dice, creamos. Hoy no fue el día, mañana será otro día, y si no es mañana, será pasado, y si no, pues nos vamos para la casa y ya, esa ligereza aparente escondía una disciplina feroz. No se llega a ser top ten mundial durante más de una dedicación monástica, pero Oran entendió algo que muchos deportistas nunca entienden, que 1 puede ser profesional sin perder la humanidad, y eso nos beba a esta semana. Al Tour Colombia 2025. A las carreteras de su tierra, porque claro que tenía que ser en Colombia, claro que tenía que ser rodeado…
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