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El misterio de hierro que reescribe libros de astronomía

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Una misteriosa barra de átomos de hierro aparece en la Nebulosa del Anillo y desconcierta a la astronomíaPor Félix Riaño @LocutorCoAstrónomos detectaron una estructura de hierro dentro de la Nebulosa del Anillo que no encaja con ningún modelo conocido La noticia llega desde uno de los objetos más estudiados del cielo nocturno. La Nebulosa del Anillo, también llamada Messier 57, volvió a sorprender a la ciencia. A unos dos mil seiscientos años luz de la Tierra, dentro de esta nube brillante que marca la muerte de una estrella parecida al Sol, apareció algo inesperado: una barra estrecha y alargada formada solo por átomos de hierro. No hay oxígeno, ni hidrógeno, ni helio siguiendo ese patrón. Solo hierro. La estructura mide unos seis billones de kilómetros de extremo a extremo y cruza el centro de la nebulosa como una cicatriz cósmica. Los investigadores reconocen que no saben cómo llegó ahí. Y esa duda abre preguntas inquietantes sobre el destino de los planetas cuando una estrella muere. ¿Podría la Tierra acabar convertida en una nube parecida dentro de miles de millones de años?Todos miraban la nebulosa, pero nadie había visto esto antesLa Nebulosa del Anillo se formó hace unos cuatro mil años, un suspiro en tiempos cósmicos. Nació cuando una estrella con el doble de la masa del Sol agotó su combustible, se infló hasta convertirse en una gigante roja y expulsó sus capas externas. Ese material creó un anillo luminoso de gas, mientras el núcleo quedó reducido a una enana blanca, más o menos del tamaño de la Tierra. Durante décadas, telescopios de todo tipo la observaron en luz visible, infrarroja y ultravioleta. Aun así, esta barra de hierro pasó desapercibida. La razón está en la tecnología. El hallazgo fue posible gracias a un nuevo instrumento llamado WEAVE, instalado en el Telescopio William Herschel, que permite analizar la luz punto por punto en toda la nebulosa. Al revisar los datos, los científicos vieron una línea brillante donde no debía haber nada especial.El problema no es detectar la barra. El problema es explicarla. En las nebulosas planetarias, los elementos suelen mezclarse y distribuirse en formas redondeadas, arcos o burbujas. Aquí ocurre algo distinto. Solo el hierro aparece concentrado en una franja recta. Ningún otro elemento químico sigue esa geometría ni comparte el mismo movimiento. Las mediciones muestran velocidades de entre veinte y cincuenta kilómetros por segundo, valores que no encajan con chorros de materia ni con explosiones conocidas. Además, para liberar hierro del polvo cósmico se necesitan choques muy rápidos o gas a millones de grados, señales que no se observan en esta zona. Aun así, al comparar con imágenes infrarrojas del telescopio James Webb, los astrónomos notaron menos polvo justo donde hay más hierro. Algo está destruyendo ese polvo, pero nadie sabe cómo. Las teorías actuales no alcanzan para cerrar el caso.Una de las ideas más comentadas es tan inquietante como fascinante. La barra podría ser el rastro de un planeta rocoso que orbitaba esa estrella y fue desintegrado cuando la estrella se expandió. La cantidad de hierro detectada equivale, más o menos, a la masa del hierro que tendría un planeta como la Tierra o Venus. Ese material habría quedado alineado por procesos que aún no entendemos bien. Los propios investigadores advierten que esta explicación es provisional. También existe la posibilidad de que la barra revele una fase desconocida en la forma en que las estrellas expulsan su materia al morir. Para resolverlo, el equipo va a realizar nuevas observaciones con mayor resolución. Si aparecen barras parecidas en otras nebulosas, la historia cambiará. Lo que hoy parece raro podría resultar común en el ciclo de vida de las estrellas.La Nebulosa del Anillo es tan popular que aparece en libros escolares y guías para aficionados. Con binoculares ya se distingue como un pequeño aro difuso en la constelación de Lyra. Que un objeto tan observado escondiera una estructura desconocida durante más de dos siglos dice mucho sobre los límites de nuestras herramientas. WEAVE funciona con cientos de fibras ópticas que recogen luz de cada punto del objeto observado. Antes, los astrónomos usaban rendijas estrechas que podían pasar por alto detalles si no apuntaban justo en el ángulo adecuado. Este avance técnico abre la puerta a revisar viejos conocidos con ojos nuevos. Además, hay unas tres mil nebulosas planetarias catalogadas en nuestra galaxia. Muchas podrían guardar sorpresas similares. Estudiarlas ayuda a entender cómo los elementos creados en las estrellas terminan formando nuevos sistemas planetarios. En otras palabras, historias como esta explican de dónde viene el hierro que llevamos en la sangre.Una barra gigante de hierro apareció en el corazón de la Nebulosa del Anillo y dejó a la ciencia llena de preguntas. Nadie sabe aún cómo se formó ni qué la explica mejor. ...
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